- Vacía tu bolsa de deporte después de cada uso y déjala abierta en un lugar bien ventilado. La humedad en los compartimentos cerrados favorece la proliferación de bacterias, así que evítala.
- Limpia tu bolsa con regularidad: pasa un paño por el interior y el exterior con agua tibia y jabón o utiliza un aerosol desinfectante. Déjala secar por completo antes de volver a llenarla.