En el nivel de recreacionistas/principiantes, los entrenamientos de Muay Thai también son muy accesibles para las personas que nunca han tenido contacto con este deporte. Se utilizan principalmente técnicas básicas y se mejora notablemente la condición física general. Durante estas clases se emplean técnicas de sparring que no siempre se pueden incluir por completo. En la mayoría de los gimnasios, el sparring tampoco es obligatorio.
Muay Thai contra el estrés
Hacer suficiente ejercicio y practicar deporte con regularidad desempeña un papel fundamental para combatir, por ejemplo, el estrés. Quienes nunca han tenido contacto con este deporte notarán durante el entrenamiento que es mucho más fácil de lo que esperaban. Las clases son fáciles de seguir y, sobre todo, no dan miedo, sino que son muy divertidas.
En el nivel de competición/avanzado hablamos de un grupo de deportistas que recibe clases más orientadas a la competición, con las técnicas necesarias para los combates. Por lo tanto, durante estas clases se requieren técnicas de sparring que ya debes dominar bastante bien. No todo el mundo puede participar en estas clases sin más. Primero necesitas permiso.
Más confianza en uno mismo gracias al Muay Thai
Un niño seguro de sí mismo tiene muchas menos probabilidades de verse involucrado en situaciones amenazantes. Los aspectos físicos y mentales de las artes marciales aumentan la confianza en uno mismo de los niños (y adultos) y les enseñan, de forma lúdica, a comportarse de manera asertiva. ¡Los niños aprenden a establecer límites, a decir NO y a defenderse!
Los jóvenes que empiezan a practicar artes marciales o cuyos padres los envían a entrenar suelen tener más a menudo un carácter impulsivo. Sin embargo, si practican durante más tiempo, este comportamiento disminuye considerablemente, según muestran las estadísticas. A través de las artes marciales aprenden a controlar su agresividad. El mundo de las artes marciales puede contribuir especialmente al desarrollo psicosocial de jóvenes socialmente vulnerables e inspirarlos a elegir y mantener el rumbo correcto.
En todos los gimnasios puedes hacer una clase de prueba; en ese caso, solo tienes que llevar ropa deportiva.
Materiales para Muay Thai:
- Protector bucal, para proteger la dentadura
- Vendas (vendajes, envolturas), para reforzar las muñecas, los metacarpianos y los nudillos
- Guantes para poder lanzar golpes
- Coquilla para proteger las partes íntimas
- Espinilleras, para proteger las espinillas
- Protectores de codo, para proteger los codos
- Un Pantalón corto de muay thai
- Camiseta; si sudas mucho, lleva una camiseta adicional
Aspectos positivos del Muay Thai:
- Fomentar la autodisciplina: En la mayoría de las escuelas de artes marciales/deportes de combate se hace hincapié en la autodisciplina. Hoy en día, los niños están tan acostumbrados a recibir una «satisfacción inmediata» que el autocontrol y la disciplina suelen brillar por su ausencia. A los niños que practican artes marciales/deportes de combate se les recuerda constantemente lo esencial que es la (auto)disciplina.
- Estimular las habilidades sociales: Para los niños a quienes les cuesta conocer gente nueva y hacer amigos en entornos sociales, un espacio lleno de compañeros de su edad y con un interés común puede ser beneficioso. Los niños en el parque no siempre tienen mucho en común, pero cuando comparten una misma disciplina marcial suelen ser más capaces de conocerse. Los ejercicios que deben realizar juntos pueden fomentar las amistades, ya que los niños se ven «obligados» a trabajar juntos para mejorar sus habilidades.
- Estimular la actividad física: Las artes marciales/deportes de combate son una excelente manera de levantar a un niño del sofá y hacer que sea más consciente de sus capacidades físicas.
- Aprender a establecer objetivos: En la mayoría de las formas de deportes de combate/artes marciales se utiliza un «sistema de progresión» en el que se obtienen cinturones y rayas en los cinturones («grados»). Cuando tu hijo aspira a conseguir un cinturón nuevo o un nuevo grado, aprende valiosas lecciones sobre cómo establecer y alcanzar sus objetivos.
- Aumentar la confianza en uno mismo: La autoestima recibe un «impulso» cuando tu hijo domina un movimiento nuevo o consigue un cinturón nuevo. Los niños que tienen una baja autoestima suelen ganar confianza a medida que dedican más tiempo a practicar artes marciales/deportes de combate.
- Fomentar el respeto hacia los demás: Durante la práctica de un deporte de combate/arte marcial, a menudo es obligatorio mostrar respeto al instructor y a los compañeros. En la cultura infantil actual, el respeto por la autoridad (padres, profesores y otros adultos) no siempre está presente. Mediante la práctica de artes marciales/deportes de combate, tu hijo aprenderá qué es el respeto y se le recordará su importancia.
- Estimular la resolución de conflictos sin pelear: La idea de que los deportes de combate/artes marciales solo sirven para resolver conflictos mediante la violencia física suele proceder de la televisión y las películas. En muchas disciplinas se enseña a resolver los conflictos de forma pacífica y no violenta, así como la importancia de evitar el contacto físico.
- Mejorar la capacidad de escuchar: En las artes marciales/deportes de combate se aprende a escuchar mejor y a mantener la atención (la concentración). Esto aumenta la capacidad de concentración y mejora el desarrollo.
- Desarrollar el trabajo en equipo: Hay pocas cosas que un niño aprenda por sí solo en las artes marciales/deportes de combate sin la ayuda de sus compañeros. Colaborar para aprender cosas nuevas es una lección de vida muy importante que se enseña en las artes marciales/deportes de combate.
- Mejorar otros ámbitos de la vida: Los beneficios de las artes marciales/deportes de combate no se limitan al dojo (el espacio donde se practican artes marciales), sino que también se extienden mucho más allá. La confianza en uno mismo, la mejora de la condición física y el respeto por los demás también pueden ayudar a tu hijo a desenvolverse en el aprendizaje y en sus relaciones con los demás en la escuela, en casa y durante su desarrollo general hacia la edad adulta.