Los orígenes de Booster están en un gimnasio de kickboxing de Amberes. Yves Vyvey entrenaba allí con Daniella Somers y se dio cuenta de que había pocas opciones de buen equipamiento. En 1994 dio un paso que cambió su papel en el deporte: empezó a ofrecer material por su cuenta y presentó Booster Fight Gear.
Desde Bélgica, la marca fue creciendo junto con el mundo internacional del kickboxing y el Muay Thai. A través de fabricantes tailandeses, veladas de competición neerlandesas y un socio distribuidor en Bangkok, Booster llegó cada vez a más deportistas. Aun así, el gimnasio siguió siendo fundamental: el lugar donde nació la idea, donde se usa el equipamiento y al que la marca también quería aportar algo.
Una idea nacida en un gimnasio de Amberes
Antes de que Booster se convirtiera en una marca presente en guantes y pantalones cortos, hubo un deportista con una pregunta muy práctica: ¿dónde conseguir buen equipamiento para las personas con las que entrenas? Yves Vyvey se planteó esa pregunta en el gimnasio de Daniella Somers, en Amberes. La oferta disponible no respondía a lo que buscaba allí.
Somers también estaba vinculada a un mundo más amplio del kickboxing. En una entrevista de 2019, Vyvey la menciona como compañera de entrenamiento de Ramon Dekkers. Lo que ocurría en Amberes no estaba desconectado de lo que pasaba al otro lado de la frontera. Entrenadores y luchadores se encontraban, las técnicas viajaban con ellos y la necesidad de material formaba parte de ese mismo intercambio.
Vyvey empezó en ese entorno. Sus primeros clientes no eran consumidores desconocidos detrás de una pantalla, sino personas para quienes entrenar formaba parte de su rutina semanal. Unos guantes tenían que servir para entrenar en el gimnasio, unos pantalones cortos debían permitir dar patadas y el entrenador necesitaba material para marcar combinaciones. De ahí surgió Booster.
1994: una marca propia junto a la distribución de material tailandés
En 1994 se fundó Booster. La empresa belga Booster Budo & Fitness comenzó a distribuir Twins Special y ese mismo año presentó su propia marca, Booster Fight Gear. Desde el principio coexistieron dos actividades: poner a disposición de los deportistas el equipamiento de una marca tailandesa ya establecida y desarrollar una marca propia.
Esa combinación acercó las salas de entrenamiento europeas al mundo del material tailandés. Un distribuidor está en contacto tanto con los fabricantes como con quienes usan el equipamiento. A ello se sumaba, en el caso de Vyvey, su propia experiencia como kickboxer. El deporte, las compras y el contacto con los gimnasios confluían en una sola empresa.
Mientras tanto, Booster Fight Gear adquirió una identidad propia. Su nombre apareció en los guantes, las protecciones y la ropa. Twins Special siguió siendo una marca independiente, con su propia historia. El vínculo estaba en la distribución y en el interés compartido por el equipamiento del mundo del Muay Thai.
La evolución en cuatro momentos
Booster pasó de un gimnasio belga a llegar a un público de distintos países. Su fundación, su presencia en competiciones y su expansión hacia Asia marcan esa evolución.
- 1994 - Los inicios en Bélgica. Yves Vyvey comienza con Booster Budo & Fitness, la distribución de Twins Special y su propia marca, Booster Fight Gear.
- El crecimiento más allá de su propio gimnasio. Booster aparece en eventos de kickboxing en los Países Bajos y gana visibilidad a través del equipamiento de varias generaciones de luchadores.
- 2019 - La conexión con Bangkok. En febrero, Vyvey habla de Super Export Shop como socio para el crecimiento en Asia. El 26 de abril se publica una noticia sobre la ampliación de esa red de distribución.
- Hoy - Una empresa belga con conexiones internacionales. Las oficinas y los almacenes de Bélgica conectan la marca propia y otras marcas con deportistas y puntos de venta.
Tailandia como vínculo constante
Los orígenes belgas y el vínculo con Tailandia son dos aspectos de Booster. La empresa nació en Bélgica, mientras que el Muay Thai y los fabricantes tailandeses de material ocuparon un lugar central en el desarrollo del equipamiento. En 2019, Vyvey destacó hasta qué punto asociaba este deporte con Tailandia.
En la misma entrevista, habla de una planta de producción propia y de la colaboración con otros fabricantes para poder satisfacer la demanda. Así funcionaba la producción en aquella época: se trabajaba con fabricantes familiarizados con el deporte y con el tipo de material que se usaba en los gimnasios.
Esa conexión va más allá de indicar un país de origen en una etiqueta. Sujetar las manoplas, bloquear una patada y cerrar un guante son acciones cotidianas en el Muay Thai. El diseño del material responde a esas necesidades. El equipamiento y el deporte han evolucionado estrechamente ligados, con Tailandia como un punto de referencia importante.
De los gimnasios belgas a las veladas de competición neerlandesas
Para una marca de kickboxing, los Países Bajos estaban cerca, tanto geográfica como deportivamente. Booster ganó visibilidad en eventos en los que competían luchadores conocidos. En la entrevista con el fundador se menciona a Vincent Vielvoye, Ashwin Balrak y Ramon Dekkers como deportistas que llevaron su equipamiento y ropa.
En una velada de combates como esa, una marca llega a un público distinto del que encuentra en su propio gimnasio. Su nombre aparece en un pantalón corto, sale en una foto y lo reconocen quienes siguen al luchador. El deportista aporta su propio estilo y sus logros; el equipamiento lo acompaña al ring.
El interés no terminó con el evento. Los deportistas volvieron a ver el nombre en otros gimnasios y puntos de venta. Así, Booster fue ganando reconocimiento a través de la propia red del deporte: entrenadores, luchadores, organizadores y personas que acudían a entrenar cada semana.
Bangkok y la expansión en Asia
La ruta internacional no iba únicamente de los fabricantes tailandeses a los deportistas europeos. Booster también encontró público en Asia. Super Export Shop, en Bangkok, desempeñó un papel como socio distribuidor. En febrero de 2019, Vyvey contó que la colaboración ayudaba a seguir desarrollando la marca en la región.
En la entrevista, la tienda estaba vinculada a Sasan Ghosairi, quien también participaba en la organización de eventos y la promoción de luchadores. De ese modo, la distribución volvía a estar estrechamente ligada al mundo de la competición. El equipamiento se ofrecía en un entorno donde coincidían deportistas, gimnasios y visitantes internacionales.
El 26 de abril de 2019, Super Export Shop publicó un mensaje sobre la ampliación de su red en Asia. Así, la marca belga avanzaba por las dos vías de una misma conexión: el equipamiento del mundo de los deportes de combate tailandeses llegaba a Europa, mientras Booster ganaba notoriedad en Bangkok y más allá.
Devolver algo al Muay Thai
Los luchadores conocidos y los grandes eventos dan visibilidad a una marca. En 2019, Vyvey también habló de los centros de entrenamiento más pequeños, que llegan a mucho menos público. Booster apoyaba tanto a gimnasios tailandeses conocidos como a gimnasios locales en zonas rurales.
Él mismo dejó clara la diferencia entre esas dos formas de apoyo. Un gimnasio conocido puede dar a conocer la marca a más personas. En el caso de los gimnasios locales más pequeños, también se trataba de devolver algo al Muay Thai y a la comunidad. El compromiso con el deporte y el desarrollo comercial coexistían.
Esa atención al gimnasio enlaza con los comienzos en Amberes. Un deporte crece gracias a quienes imparten clases, sujetan los pads y abren espacio a la siguiente generación. Al fin y al cabo, las grandes noches de competición empiezan en un gimnasio como esos. Con Giving back to Muay Thai, Booster mantiene muy presente esa dimensión local del deporte.
Una marca de productos y una empresa belga más amplia
Booster Fight Gear es el nombre de la marca propia que aparece en el equipamiento. Booster Budo & Fitness es la empresa que también distribuye otras marcas. Eso explica por qué el nombre Booster aparece también detrás de otras marcas del mundo de los deportes de combate tailandeses.
Tras comenzar con Twins Special, el catálogo se amplió. La página oficial de la empresa menciona, entre otros, King Pro Boxing, LVL UP y una colaboración con Fairtex. Cada uno tiene su propia identidad. La empresa belga conecta esos nombres con una red de distribución, mientras Booster Fight Gear sigue existiendo como marca propia.
Las oficinas y los almacenes en Bélgica dan a esa actividad internacional una base estable. A un lado están los fabricantes y las marcas; al otro, los gimnasios, las tiendas y los deportistas. Entre ambos se encuentra el trabajo diario, menos visible, que permite que el equipamiento llegue a los entrenamientos.
El gimnasio sigue siendo el punto de partida
La historia de Booster comienza con una oferta limitada de equipamiento en Amberes y se extiende, a través de Tailandia y los eventos de kickboxing en los Países Bajos, hasta formar una red internacional. Ese desarrollo está ligado a un fundador, pero también a los entrenadores, fabricantes y puntos de venta con los que colaboró.
Ese entorno deportivo original sigue presente en el equipamiento de hoy. Los guantes y las espinilleras se usan en el trabajo en pareja, los Thai pads con el entrenador, y las vendas y la bolsa de deporte forman parte de la preparación para entrenar. Son objetos habituales en los gimnasios con los que la marca llegó a vincularse.
Desde Bélgica, Yves Vyvey creó una empresa que reunió distintas partes del mundo de los deportes de combate. Su marca propia, la conexión con Tailandia y la atención a los gimnasios locales se desarrollaron en paralelo. La marca Booster siguió creciendo, con el gimnasio como punto de partida permanente.








