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Mujeres en los deportes de combate: ya no son la excepción, sino la norma

Desde pioneras neerlandesas como Lucia Rijker, Ilonka Elmont y Jorina Baars hasta estrellas internacionales como Katie Taylor, Amanda Nunes y Stamp Fairtex. Descubre sus trayectorias, hitos históricos e influencia en el boxeo, el kickboxing, el muay thai, las MMA, el BJJ y los deportes de combate olímpicos.

Vrouwen in de vechtsport:  niet langer de uitzondering, maar de norm

Una medalla olímpica de judo, una velada de boxeo con todas las entradas vendidas, un título mundial de la UFC, una partida de ajedrez técnica sobre el tatami de BJJ: las mujeres han dejado huella en los deportes de combate en todos esos escenarios. Algunas se convirtieron en estrellas mundiales. Otras pioneras tuvieron que ayudar a abrir camino para que hubiera un programa de competición, un escenario o una disputa por un título en igualdad de condiciones. Juntas han construido un panorama deportivo en el que una niña que empieza a entrenar puede encontrar muchos referentes distintos.

Los Países Bajos ocupan un lugar destacado en esa historia. Lucia Rijker, Ilonka Elmont, Jorina Baars, Marloes Coenen, Germaine de Randamie, Denise Kielholtz y Nouchka Fontijn representan distintas generaciones y disciplinas. Fuera de los Países Bajos, la trayectoria va desde Rusty Kanokogi y Christy Martin hasta Katie Taylor, Claressa Shields, Amanda Nunes, Stamp Fairtex e innumerables campeonas más. Sus historias hablan de técnica, presión competitiva, perseverancia y las oportunidades que ofrece un deporte cuando el talento realmente tiene espacio para desarrollarse.

Este es, por tanto, un amplio recorrido por los deportes de combate femeninos. Desde las pioneras neerlandesas hasta los grandes combates internacionales, desde los puñetazos y las patadas hasta las proyecciones, las estrangulaciones y los kata. Con atención a las trayectorias de las deportistas, los momentos históricos que marcaron la diferencia y lo que sus ejemplos aportan a una nueva generación.

1. Un lugar propio en el tatami, en el ring y en la jaula

La historia de las mujeres en los deportes de combate tiene muchos puntos de partida. El judo desarrolló su propio programa de competición internacional. El boxeo consiguió un lugar en los Juegos Olímpicos. El Kickboxing y el Muay Thai forjaron estrellas a través de distintas federaciones y promotores. En las MMA ya se disputaban grandes combates femeninos antes de que la UFC introdujera una categoría de peso para mujeres. Y en el jiu-jitsu brasileño crecieron las competiciones femeninas, los equipos y las figuras de referencia en torno a los grandes torneos sobre el tatami.

Eso hace que la historia sea más interesante que un único momento célebre de avance. Para una judoca, el primer Campeonato Mundial femenino de 1980 puede ser un hito fundamental. Para una boxeadora, Londres 2012 tiene un significado comparable. Para muchos aficionados a las MMA, 2013 es el año en que Ronda Rousey y Liz Carmouche disputaron el primer combate femenino de la UFC. Cada uno de esos acontecimientos fue posible gracias a quienes antes entrenaron, organizaron competiciones y lucharon.

Las diferencias deportivas también merecen atención. Una boxeadora aprende a controlar la distancia con el juego de pies y los golpes de puño. Una luchadora de Muay Thai combina eso con patadas, rodillazos y trabajo en el clinch. Una judoca busca desequilibrar a su rival y lograr una proyección decisiva. Una practicante de BJJ avanza desde distintas posiciones hasta conseguir el control y una sumisión. Las MMA reúnen varias de estas disciplinas. Las mujeres que destacan en ellas muestran, por tanto, distintas formas de maestría técnica.

Las palabras «ya no son la excepción» se refieren aquí a ese lugar que les corresponde por derecho propio en la historia del deporte. Las campeonas forman parte de la historia, de las grandes competiciones y de la práctica cotidiana de los deportes de combate. Al mismo tiempo, sus trayectorias personales siguen siendo importantes: una carrera abre una puerta olímpica, otra da visibilidad a una nueva categoría de peso y otra inspira sobre todo a quienes entrenan en su propio gimnasio.

2. Pioneras que primero tuvieron que abrirse paso hasta el escenario

Rusty Kanokogi es uno de los ejemplos más contundentes de alguien que cambió mucho más que sus propios resultados deportivos. A la judoca estadounidense se le permitía entrenar en los años cincuenta, pero se topaba con restricciones cuando quería competir. En 1959 participó en una competición de judo en Utica, Nueva York. Según la historia recogida por la Federación Internacional de Judo (IJF), su equipo ganó, pero ella tuvo que entregar su medalla cuando se supo que era una mujer.

Kanokogi siguió desarrollándose y en 1962 se trasladó al Kodokan de Tokio. Más tarde organizó competiciones y contribuyó a establecer un programa completo para mujeres. En 1980 se celebró en Nueva York el primer Campeonato Mundial de Judo femenino, con Kanokogi como una de sus principales organizadoras. La IJF relata incluso que puso su propia casa como garantía financiera para hacer posible aquel campeonato.

Después llegaron nuevos avances. El judo femenino figuró en el programa olímpico como deporte de exhibición en 1988 y se convirtió en una disciplina olímpica oficial en Barcelona 1992. Ese recorrido muestra cuánto trabajo organizativo puede haber detrás de una medalla. Antes de que las campeonas posteriores pudieran ganar sus finales, sus predecesoras también tuvieron que conseguir que esas finales existieran.

En el boxeo profesional, la visibilidad en las grandes veladas desempeñó un papel similar. Christy Martin llegó a un gran público en los años noventa. Su combate contra Deirdre Gogarty en 1996, en una velada cuyo principal atractivo era Mike Tyson, se convirtió en un referente conocido del boxeo femenino en televisión. Martin aportó un estilo reconocible y ofensivo, y demostró a un público amplio que un combate femenino podía tener su propia historia y atractivo.

Kanokogi y Martin transformaron distintos deportes de distintas maneras. Una contribuyó a crear estructuras; la otra aprovechó un gran escaparate comercial. Ambas vías son importantes para entender por qué las generaciones posteriores tuvieron más oportunidades de desarrollarse como deportistas de élite.

3. Lucia Rijker: excelencia neerlandesa en dos frentes

Lucia Rijker es una figura clave en la historia de los deportes de combate neerlandeses. Primero se labró una reputación internacional en el kickboxing y después también causó una gran impresión en el boxeo profesional. Esa combinación es precisamente lo que hace especial su carrera: su nombre es sinónimo de maestría en dos deportes de combate relacionados, pero claramente distintos.

Las reglas específicas del boxeo exigen un desarrollo técnico propio. Sin patadas, cobra más importancia la postura, el juego de pies, la posición de la cabeza, la elección de las trayectorias de los golpes y la forma de aumentar la presión. El paso de Rijker al boxeo muestra cómo una sólida base en los deportes de combate puede especializarse aún más. Terminó su carrera boxística invicta, con diecisiete victorias en diecisiete combates profesionales.

Esas cifras cuentan solo una parte de la historia. No menos importante es que Rijker compitió en una época en la que, para las mujeres, no era tan habitual que coincidieran un nombre conocido, una rival adecuada y un contrato atractivo. Por eso, su prestigio internacional no se forjó solo con los resultados, sino también con su manera de presentar su deporte: con técnica, seriedad y grandes ambiciones.

Su reconocimiento por parte del International Boxing Hall of Fame subraya su importancia deportiva. Forma parte del primer grupo de mujeres seleccionadas para ingresar en él. Así, su trayectoria conecta el mundo del kickboxing neerlandés con la historia internacional del boxeo femenino.

Para una nueva generación, Rijker es además un buen ejemplo de luchadora con identidad propia. No encajaba sin más en un molde fijo. El kickboxing y el boxeo le plantearon retos distintos, pero su carrera mantuvo un sello reconocible gracias a su dedicación al deporte. Ese es también el valor de las antiguas grabaciones de sus combates: no ves a una pionera abstracta, sino a una deportista que busca la distancia, reacciona y hace su trabajo en el ring.

4. Ilonka Elmont: títulos mundiales y una influencia deportiva más amplia

Ilonka Elmont, conocida como The Killer Queen, es una de las figuras neerlandesas que contribuyeron a dar forma a los deportes de combate femeninos a nivel internacional. Su carrera en el Muay Thai le valió siete títulos mundiales. En su sitio web, sitúa esos años de campeonatos entre 1999 y 2009. Esto refleja una larga etapa en la cima, durante la cual tuvo que consolidar y repetir sus logros año tras año.

La historia de Elmont también deja claro que la historia de los deportes de combate neerlandeses está entrelazada con la de otros países. Sus raíces surinamesas, su trayectoria deportiva en los Países Bajos y su posterior labor social muestran que una campeona puede tener importancia en distintos ámbitos. Un apodo y un título la hacen reconocible; la influencia que hay detrás suele ir más allá de las competiciones.

A través de la Ilonka Elmont Foundation, trabaja para fomentar la participación deportiva de niños con discapacidad. El Gobierno de Surinam describe esta labor como una colaboración centrada en la actividad física, el deporte y la participación. Esto añade un segundo capítulo a su trayectoria: la experiencia y el reconocimiento de una campeona mundial se ponen al servicio de ofrecer a más niños un lugar en el deporte.

Esa continuidad es una parte esencial de la historia de las mujeres en los deportes de combate. Con el tiempo, las campeonas también se convierten en organizadoras, mentoras, entrenadoras, embajadoras o impulsoras de proyectos. Sus logros no solo engrosan su palmarés, sino que también abren oportunidades para ampliar el acceso de otras personas al deporte.

Elmont muestra así una trayectoria clara: primero superar sus propios límites en un deporte de combate y después ampliar las oportunidades de otros deportistas. Sus títulos mundiales siguen siendo la base de sus logros deportivos. Su labor fuera del ring muestra cómo esa base puede tener un impacto social mucho más duradero.

5. Jorina Baars: un capítulo propio en los deportes de combate de pie neerlandeses

Jorina Baars es un nombre importante para quien quiera comprender el papel de las mujeres neerlandesas en el kickboxing y el muay thai. Su trayectoria muestra que el desarrollo de una luchadora de élite abarca muchos años de entrenamiento y distintos escenarios. En su sitio web figura una cronología de campeonatos y competiciones internacionales, con logros de varias etapas de su carrera.

Para el gran público internacional, su enfrentamiento con Cris Cyborg en Lion Fight en 2014 fue especialmente memorable. El combate enfrentó a una experimentada especialista neerlandesa con una luchadora de MMA mundialmente famosa bajo las reglas del muay thai. Ese contraste dejó claro cuánto importa la experiencia en una disciplina concreta. La distancia, el clinch, el ritmo y las posibilidades que ofrece el reglamento determinan las exigencias de un combate.

Baars ganó aquel encuentro tras cinco asaltos por decisión unánime de los jueces y conquistó el primer título femenino de Lion Fight en el peso wélter. Desde el principio del combate tuvo éxito con una patada frontal; después siguió imponiendo su sello técnico con rodillazos y patadas. Su importancia va más allá del resultado de un solo combate. El público vio a una especialista que representaba su disciplina con convicción. Precisamente en una época en la que las MMA atraían mucha atención mediática, fue un momento de gran visibilidad para el nivel de las mujeres en el muay thai.

Su trayectoria también encaja en una tradición neerlandesa más amplia: años de práctica, mucha atención a las combinaciones y al ritmo de combate, y un perfeccionamiento constante de lo que funciona al más alto nivel. Para ello hacen falta paciencia, un buen entorno de entrenamiento y la capacidad de interpretar a distintos oponentes. Una reputación no se forja solo la noche en que hay más cámaras presentes.

Al hablar de títulos mundiales de kickboxing y muay thai, conviene tener en cuenta la organización y el reglamento. Existen varias federaciones y promotoras con sus propios campeonatos. Por eso, una trayectoria se entiende mejor cuando se sitúa cada título en el evento y el año correspondientes. En el caso de Baars, esto ofrece una imagen mucho más completa que un simple recuento de cinturones de campeona.

6. Marloes Coenen, Germaine de Randamie y Denise Kielholtz

La influencia neerlandesa en las MMA femeninas comenzó mucho antes del primer combate femenino en la UFC. Marloes Coenen ya competía en Japón alrededor del cambio de siglo, cuando las competiciones internacionales femeninas se desarrollaban a través de otras organizaciones y torneos. Esa primera etapa de su carrera es importante: conecta los grandes escenarios estadounidenses posteriores con una época en la que las luchadoras de MMA tenían que adquirir experiencia competitiva en distintos lugares.

Coenen ganó el título de peso gallo de Strikeforce en octubre de 2010 al someter a Sarah Kaufman con una llave de brazo. Ese momento deportivo concreto contradice la idea, a veces demasiado simplista, de que las MMA femeninas comenzaron en 2013. Su carrera también muestra la influencia que puede tener un buen trabajo de suelo en un deporte en el que los puñetazos y las patadas suelen ser lo primero que llama la atención de un público nuevo.

Germaine de Randamie llegó a las MMA con una marcada experiencia en el combate de pie. The Iron Lady se ganó su reputación en el kickboxing y el 11 de febrero de 2017, en UFC 208, se convirtió en la primera campeona de peso pluma femenino de la UFC. Venció a Holly Holm por puntos. Su logro constituye un capítulo neerlandés propio en el desarrollo de nuevas categorías de peso en la UFC.

El paso de una disciplina de combate de pie a las MMA exige ampliar el repertorio técnico. Un rival puede cambiar la distancia no solo con puñetazos y patadas, sino también con un derribo o un clinch contra la jaula. Por eso, una especialista debe aprender a sacar partido de sus puntos fuertes en una mayor variedad de situaciones de combate. La trayectoria de De Randamie muestra esa interacción.

Denise Kielholtz representa otra trayectoria. En 2016 se proclamó campeona mundial en el programa de kickboxing de Bellator tras vencer a Gloria Peritore, y también desarrolló una carrera en MMA. En 2021 se enfrentó a Juliana Velasquez por el título de peso mosca de Bellator MMA. Perdió aquel combate por decisión dividida. Su título de kickboxing y su oportunidad de disputar el título de MMA son, por tanto, dos logros distintos bajo dos reglamentos diferentes.

Juntas, estas tres neerlandesas muestran la amplitud de esta historia. Coenen forma parte de los primeros años del desarrollo internacional de las MMA femeninas. De Randamie une el kickboxing neerlandés con un título histórico de la UFC. Kielholtz demuestra cómo una campeona del ring también puede construir una base competitiva propia en la jaula. Sus nombres merecen figurar uno junto al otro, sin perder de vista las diferencias entre sus trayectorias.

7. Nouchka Fontijn y la trayectoria olímpica del boxeo neerlandés

Con Nouchka Fontijn, el boxeo femenino neerlandés tuvo una figura olímpica especialmente destacada. Ganó la plata en los Juegos de Río 2016 y el bronce en los Juegos de Tokio 2020, celebrados en 2021. Dos podios olímpicos en ciclos distintos reflejan una presencia prolongada al más alto nivel internacional.

El boxeo olímpico tiene su propio ritmo. Cada deportista se prepara para la clasificación, el cuadro del torneo y la posibilidad de disputar varios combates en poco tiempo. Tras un buen primer combate, hay que recuperarse, volver a prepararse y enfrentarse a otra rival. Eso exige calidad técnica y la capacidad de estar siempre a punto para las exigencias concretas de cada combate.

Fontijn acercó ese mundo al público neerlandés. Sus combates mostraron la importancia de marcar el ritmo, conectar golpes precisos y desarrollar una estrategia a lo largo de los asaltos disponibles. La medalla es el resultado visible. Detrás hay años de entrenamiento, torneos internacionales y ajustes en detalles que marcan la diferencia al más alto nivel.

La trayectoria neerlandesa continúa con boxeadoras como Chelsey Heijnen, que representó a los Países Bajos en los Juegos de París 2024. Así se crea una continuidad entre generaciones. Una joven deportista no solo ve a una medallista excepcional, sino también que otra boxeadora neerlandesa puede seguir el mismo camino internacional.

Para el desarrollo de un deporte, ese reconocimiento es valioso. Un combate internacional se vuelve más cercano cuando hay una representante neerlandesa en una de las esquinas. Al mismo tiempo, el combate en sí sigue siendo lo principal: el juego de pies, la elección de los golpes, la defensa y la capacidad de leer a la rival. Ahí es precisamente donde hay ejemplos que tanto quienes empiezan a boxear como quienes ya tienen experiencia pueden analizar juntos.

8. Londres 2012: Nicola Adams, Katie Taylor y Claressa Shields

La introducción del boxeo femenino en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue un hito histórico. Por primera vez se otorgaron títulos olímpicos de boxeo a mujeres en tres categorías de peso. Nicola Adams ganó en peso mosca hasta 51 kilogramos, Katie Taylor en peso ligero hasta 60 kilogramos y Claressa Shields en peso mediano hasta 75 kilogramos.

Esas tres boxeadoras representan estilos y culturas deportivas diferentes. Adams se convirtió en uno de los rostros británicos más reconocibles de los Juegos celebrados en su país. Taylor llevó la sólida tradición boxística irlandesa a un escenario mundial. Shields, de Estados Unidos, mostró desde muy joven la magnitud de sus ambiciones internacionales. Juntas formaron el primer trío de campeonas olímpicas del boxeo femenino.

Para Katie Taylor, el oro olímpico culminó una trayectoria amateur que ya era brillante. Su ritmo de trabajo, sus combinaciones y su capacidad para seguir boxeando a gran velocidad pasaron a formar parte de su sello deportivo. Más tarde siguió consolidando esa reputación como profesional. Así, su carrera conecta dos grandes escenarios: el torneo olímpico y las grandes peleas comerciales por el título.

Claressa Shields y Nicola Adams defendieron sus títulos olímpicos en Río 2016. Eso hace aún más interesantes sus logros. Un segundo ciclo olímpico exige volver a clasificarse, gestionar las expectativas y seguir mejorando mientras las rivales te estudian a fondo. Repetir el éxito es un desafío de élite en sí mismo.

Shields también llegó a ser una destacada campeona del boxeo profesional en varias categorías de peso. Su carrera se caracteriza por grandes ambiciones y una notable presencia fuera del ring. En el centro de todo está su evolución deportiva: pasó del boxeo en torneos olímpicos a las peleas por el título, con un número distinto de asaltos y una trayectoria profesional diferente.

Londres 2012 fue, por tanto, tanto un punto de llegada como un comienzo. Coronó los esfuerzos por incluir el boxeo femenino en el programa olímpico. Al mismo tiempo, millones de espectadores conocieron a tres campeonas cuyas carreras continuaron después de aquel verano. El deporte no solo sumó medallas, sino también historias reconocibles que siguieron resonando mucho después del torneo.

9. Taylor, Serrano y Brækhus: el boxeo profesional en grandes escenarios

El combate entre Katie Taylor y Amanda Serrano del 30 de abril de 2022 se convirtió en un hito para el boxeo femenino profesional. Por primera vez, dos mujeres protagonizaron el combate principal en la gran sala del Madison Square Garden de Nueva York. Taylor defendió su título mundial indiscutido del peso ligero y ganó tras diez asaltos por decisión dividida.

Lo que hizo especial aquella noche fue la combinación de relevancia deportiva y puesta en escena. Se enfrentaban dos campeonas consagradas en el combate principal del evento, y la pelea también estuvo a la altura en lo deportivo. Taylor y Serrano ofrecieron un ritmo alto, presión, contraataques y distintas maneras de inclinar un asalto a su favor. El público disfrutó de un combate de boxeo con la tensión propia de una gran pelea por el título.

Amanda Serrano llegó además a Nueva York con una larga trayectoria internacional. La campeona puertorriqueña conquistó títulos mundiales en varias categorías de peso y se ganó la reputación de ser una boxeadora ofensiva y peligrosa. Por eso, su nombre no está ligado únicamente al enfrentamiento con Taylor. Ese combate fue un capítulo destacado de una carrera que ya tenía relevancia deportiva desde mucho antes.

Cecilia Brækhus pertenece a otra etapa importante del boxeo femenino profesional. En 2014 unificó los cuatro grandes títulos mundiales del peso wélter: WBC, WBA, IBF y WBO. Fue la primera mujer en poseer esos cuatro cinturones al mismo tiempo. Mantuvo su condición de campeona indiscutible hasta 2020.

Brækhus mostró así lo que puede significar un reinado prolongado. No se trata solo de la noche en que se gana el último cinturón que faltaba. Después llegan nuevas rivales, nuevos preparativos y la presión de conservar la posición. Su carrera contribuyó a consolidar la figura de una campeona mundial reconocida internacionalmente en el boxeo femenino.

En logros como estos, la formulación precisa es importante para contar la historia. Un título de una sola organización, un campeonato unificado y la condición de campeona indiscutible describen situaciones diferentes. Taylor, Serrano, Shields y Brækhus tienen cada una su propio palmarés. Tener en cuenta la época, la categoría de peso y la estructura de los títulos permite apreciar mejor la importancia deportiva de sus logros.

10. Ronda Rousey y Liz Carmouche: un hito dentro de una historia más amplia de las MMA

El 23 de febrero de 2013, Ronda Rousey y Liz Carmouche se enfrentaron en el combate estelar de UFC 157. Fue el primer combate femenino en la historia de la UFC. Rousey defendió el título de peso gallo que había recibido cuando se introdujo la división y ganó en el primer asalto con su conocida llave de brazo.

Los preparativos comenzaron en 2012, cuando se anunció la llegada de las mujeres a la UFC. La distinción entre el anuncio y el combate parece pequeña sobre el papel, pero es importante en una cronología histórica. El primer combate se celebró en 2013. Para entonces, las MMA femeninas llevaban años presentes en otras organizaciones, con nombres conocidos como Marloes Coenen, Gina Carano, Cris Cyborg y Miesha Tate.

Rousey llevó al octágono una sólida base de judo olímpico. Había ganado el bronce en Pekín 2008 y desarrolló en MMA un estilo en el que los derribos, el control y la rápida transición a una llave de brazo desempeñaban un papel central. Su perfil deportivo era, por tanto, muy claro. Los espectadores reconocían no solo su nombre, sino también el problema técnico que planteaba a sus rivales.

Liz Carmouche también forma parte de ese momento histórico. Un primer combate estelar requiere dos luchadoras. Presionó a Rousey y dio lugar a una verdadera pelea por el título, antes de que Rousey pudiera llevar el combate hacia su propia finalización. Fue la presentación de una nueva división de la UFC mediante un combate completo, no solo un anuncio en una rueda de prensa.

La fama posterior de Rousey trascendió el MMA, entre otras cosas por su paso a la WWE. Para la historia de los deportes de combate, lo más importante sigue siendo la combinación de su formación en judo, su primera serie de defensas del título y su papel en la introducción de los combates femeninos en la UFC. Su visibilidad ayudó a un numeroso público nuevo a conocer un ámbito deportivo que llevaba mucho más tiempo desarrollándose.

11. Amanda Nunes y Cris Cyborg: dos grandes trayectorias con personalidad propia

Amanda Nunes se convirtió en una de las campeonas más influyentes de la historia del MMA femenino. Ganó el título de peso gallo de la UFC en 2016 y sumó el de peso pluma en 2018 al derrotar a Cris Cyborg. Así se convirtió en la primera mujer en ser campeona de la UFC en dos categorías de peso al mismo tiempo.

Esa doble condición de campeona es un logro histórico concreto. Nunes tuvo que elaborar estrategias de combate eficaces para distintas rivales y demostrar sus cualidades en más de una división. Su carrera suele asociarse con golpes explosivos, pero su éxito también se debió a la combinación de pelea de pie, control y experiencia en diversas situaciones de combate.

Sus victorias ante grandes nombres hicieron que su palmarés fuera especialmente destacado. Rousey, Cyborg y otras campeonas consagradas planteaban cada una un reto deportivo diferente. Esa variedad es precisamente lo que hace interesante una larga carrera como campeona: un plan que funciona contra una rival debe adaptarse cuando la siguiente aporta otras cualidades.

La UFC eligió a Nunes para la promoción de 2025 de su Salón de la Fama. Fue un reconocimiento posterior a su lugar en la historia de este deporte. Para un relato histórico, tiene más sentido recurrir a esos hitos consolidados que reproducir una clasificación actual que puede cambiar tras el siguiente evento.

Cris Cyborg, por su parte, tiene una trayectoria propia mucho más amplia que su encuentro con Nunes. Ya había sido campeona en Strikeforce e Invicta FC antes de ganar el título de peso pluma de la UFC en 2017. Por eso, su nombre quedó ligado a varias organizaciones importantes para el desarrollo del MMA femenino. Contribuyó a dar visibilidad a esas organizaciones y aportó una presencia marcadamente ofensiva en la jaula.

Analizar a Nunes y Cyborg en paralelo ofrece una visión más completa que convertir un solo combate en la explicación de toda una carrera. Su encuentro tuvo importancia histórica. Los años anteriores y posteriores muestran cómo dos campeonas diferentes forjaron cada una su propia influencia en este deporte.

12. Shevchenko, Jędrzejczyk, Zhang y la diversidad internacional de las MMA

Valentina Shevchenko demuestra cómo una sólida base de lucha de pie puede convertirse en un repertorio amplio y técnico para competir en MMA. Su nombre se asocia con el sentido del tiempo, el control de la distancia y la elección cuidadosa de los momentos para atacar. El 8 de diciembre de 2018 ganó el título de peso mosca en UFC 231 al derrotar a Joanna Jędrzejczyk.

Esa victoria por el título es un punto de referencia histórico útil. El resto de su carrera abarca varias etapas como campeona y distintos enfrentamientos. Vincular un logro concreto a una fecha y una categoría de peso permite contar la historia con claridad sin presentar una situación pasajera como una verdad permanente. Shevchenko representa, además, la expansión internacional de la élite: entre las mejores luchadoras hay deportistas con distintos orígenes, trayectorias formativas y lugares de entrenamiento.

Joanna Jędrzejczyk se convirtió en una figura emblemática del peso paja de UFC. Ganó el título el 14 de marzo de 2015 al derrotar a Carla Esparza y después lo defendió con éxito cinco veces. Su ritmo elevado, sus combinaciones y su presión hicieron que muchos aficionados vieran sus combates como un ejemplo de técnica depurada en la lucha de pie dentro de las MMA.

Una larga racha de defensas del título exige más que un buen comienzo. Las rivales estudian a la campeona, buscan patrones y se preparan específicamente para contrarrestar sus puntos fuertes. La racha de Jędrzejczyk muestra la importancia de no solo dominar las técnicas, sino también de seguir aplicándolas bajo distintas presiones durante el combate. En 2024 recibió el reconocimiento de ingresar en el Salón de la Fama de UFC.

Zhang Weili ganó el título de peso paja de UFC en 2019 al derrotar a Jéssica Andrade. Así se convirtió en la primera campeona de UFC de China. Su victoria tuvo, por tanto, un significado que fue más allá de su categoría de peso: un amplio público internacional conoció a una nueva campeona con un origen geográfico diferente y una trayectoria deportiva propia.

El encuentro entre Zhang y Jędrzejczyk en UFC 248, en 2020, fue una pelea por el título especialmente intensa que duró cinco asaltos. Zhang ganó por decisión dividida. Desde el punto de vista histórico, lo más interesante es cómo estas dos luchadoras de gran nivel técnico se plantearon retos distintos una y otra vez: combinaciones, contraataques, cambios de ritmo y la capacidad de volver a pelear con precisión después de un intercambio duro.

Rose Namajunas también forma parte de la evolución de esa división de peso paja. En 2017 puso fin al reinado de Jędrzejczyk y volvió a darle a la división una identidad técnica distinta. Juntas, estas figuras muestran que el deporte evoluciona gracias a estilos que compiten entre sí. No existe un perfil único al que deba ajustarse una luchadora de MMA para tener éxito.

13. Tiffany van Soest y Anissa Meksen: especialistas en kickboxing

El kickboxing femenino internacional tiene sus propias estrellas, sus propios combates y su propia historia técnica. Tiffany van Soest es un nombre importante en esa historia. En 2016 ganó el primer título mundial femenino de GLORY en peso supergallo. Así, la organización contó con una campeona en torno a la cual podía construirse una competición femenina reconocible.

Los combates de Van Soest muestran por qué el juego de pies es una parte tan valiosa del kickboxing. Un ataque no empieza únicamente con el golpe o la patada en sí. La posición de la luchadora, el ángulo desde el que entra y la forma en que vuelve a moverse tras una combinación también determinan cómo puede responder su rival. Esa dimensión técnica hace que resulte interesante ver asaltos completos en lugar de limitarse a momentos destacados.

Anissa Meksen también se convirtió en una de las grandes figuras internacionales del combate de pie. Consiguió títulos en distintas competiciones y fue campeona de GLORY. Su incorporación a ONE Championship se anunció en 2020, cuando ya contaba con ese palmarés internacional.

Su trayectoria muestra cómo las luchadoras de élite pasan de una organización a otra y, a veces, también compiten bajo reglamentos estrechamente relacionados. Las oportunidades y la preparación de cada combate siguen siendo importantes. El kickboxing y el Muay Thai comparten muchas técnicas, pero difieren, entre otras cosas, en el margen que permiten para el clinch y los codazos, y en la valoración de las acciones. Una especialista se prepara para el combate concreto que va a disputar.

Por eso, Van Soest y Meksen merecen un lugar propio junto a los nombres más conocidos de MMA. Su importancia reside en su dominio del combate de pie: gestionar la distancia, completar combinaciones, responder a los ataques y controlar el ritmo de una pelea. Es una historia de deporte de élite internacional con valor propio.

14. Phetjeeja y Janet Todd: diferentes caminos hacia la élite internacional

La evolución de las mujeres en el Muay Thai y el kickboxing también se refleja en las trayectorias de Phetjeeja y Janet Todd. Proceden de entornos deportivos distintos, pero se encontraron en un mismo escenario internacional. En marzo de 2024, Phetjeeja unificó los títulos de kickboxing de peso átomo de ONE al derrotar a Todd.

Ese encuentro marcó a la vez un nuevo capítulo para Phetjeeja y el cierre de la carrera competitiva de Todd, que se retiró después del combate. Es un patrón reconocible en el deporte de élite: una pelea por el título no es solo un resultado, sino también un momento en el que se cruzan dos trayectorias. Una deportista sigue avanzando; la otra mira atrás y contempla el camino recorrido.

Phetjeeja representa una tradición de combate tailandesa en la que la amplia experiencia competitiva ocupa un lugar importante. Todd desarrolló su carrera desde Estados Unidos y se dio a conocer en ONE tanto en kickboxing como en Muay Thai. La presencia de ambas en el mismo escenario muestra hasta qué punto el nivel se ha extendido internacionalmente.

Para los espectadores, estos combates también son interesantes porque permiten ver las diferencias entre las deportistas. La forma de moverse, de elegir los intercambios y de mantener la presión son cualidades personales que pueden expresarse de maneras muy distintas bajo un mismo reglamento. El kickboxing femenino gana profundidad precisamente porque enfrenta varios estilos fuertes.

Por eso, al situar históricamente ese combate, siempre debe darse la referencia completa: ONE, peso átomo, kickboxing, marzo de 2024. Así se describe el logro con precisión y se reconoce el lugar de cada deportista en la historia, incluso cuando los combates posteriores por el título cambien la situación vigente.

15. Stamp Fairtex: campeonatos en tres deportes distintos

Stamp Fairtex reúne varias vertientes de los deportes de combate modernos. La luchadora tailandesa ganó títulos mundiales de Muay Thai y kickboxing en ONE Championship y después desarrolló también una exitosa carrera en MMA. En septiembre de 2023 derrotó a Ham Seo Hee y ganó el título mundial de MMA de peso átomo de ONE.

Aquella noche, la pelea por el título cobró un significado especial porque Angela Lee anunció su retirada. Por eso, el combate entre Stamp y Ham fue por el título mundial absoluto. Stamp ganó por nocaut técnico en el tercer asalto, después de imponer sus ataques de pie y crear también una situación peligrosa en el suelo.

Con ese resultado, se convirtió en campeona de ONE en tres deportes distintos a lo largo de su carrera. Esa es la forma correcta de describir el logro. Se trata de títulos en Muay Thai, kickboxing y MMA que obtuvo en distintas etapas. Cada disciplina supuso un nuevo reto y exigió seguir desarrollando sus habilidades.

La transición al MMA es lo que hace que su historia resulte especialmente interesante. Una luchadora experimentada en el combate de pie debe aprender a afrontar los derribos, las posiciones en el suelo, el control y las sumisiones. Sus habilidades anteriores siguen siendo valiosas, pero pasan a formar parte de un entorno competitivo más amplio. El enfrentamiento con Ham mostró cómo estos aspectos pueden alternarse en un mismo combate.

Además, Stamp es una figura reconocible para el público internacional. Su presencia fuera del combate y su seriedad al pelear conviven. Eso encaja con la evolución general del deporte: las campeonas no tienen por qué ser todas estrellas de la misma manera. Una personalidad propia puede ir de la mano de una trayectoria basada en logros deportivos concretos y exigentes.

16. BJJ: Leticia Ribeiro, Bia Mesquita, Michelle Nicolini y Ffion Davies

El jiu-jitsu brasileño tiene su propia historia de campeonas, en la que el tatami de competición, los equipos y la transmisión de conocimientos desempeñan un papel importante. El Salón de la Fama femenino de la IBJJF incluye nombres como Leticia Ribeiro, Bia Mesquita, Michelle Nicolini, Hannette Staack, Kyra Gracie y Luanna Alzuguir. Esa lista muestra cuántas generaciones diferentes han contribuido al desarrollo del deporte.

Leticia Ribeiro combina los logros al más alto nivel con su influencia como entrenadora. En el BJJ, esta segunda faceta tiene una gran repercusión. Una campeona experimentada no solo desarrolla su propio estilo de competición, sino que también ayuda a sus compañeros de entrenamiento y alumnos a construir posiciones, encontrar soluciones y desarrollar un enfoque propio. Así, el conocimiento puede llegar a través de un equipo mucho más allá de los días en que ella misma compite.

Bia Mesquita acumuló un impresionante palmarés en los grandes campeonatos internacionales. Guinness World Records registra diez medallas de oro individuales en los campeonatos mundiales de la IBJJF entre 2012 y 2021. Ese recuento corresponde a títulos mundiales concretos dentro de esa competición. Es un claro ejemplo de rendimiento sostenido a lo largo de distintos años de competición.

Michelle Nicolini ganó ocho veces el campeonato mundial de la IBJJF. Forma parte de una generación que dio visibilidad internacional al nivel del BJJ femenino. Al hablar de sus logros posteriores, conviene distinguir entre los campeonatos mundiales de categoría adulta y los torneos Masters: son categorías diferentes, cada una con su propio calendario competitivo.

Ffion Davies representa una nueva etapa de esa expansión internacional. En 2022 se convirtió en la primera campeona británica de cinturón negro en categoría adulta en el Mundial de la IBJJF. Así, un título importante quedó en manos de una deportista de Gales, en un deporte cuyo nombre e historia están estrechamente ligados a Brasil. Su logro muestra lo diversas que son ya las vías de formación internacionales.

Lo especial de este deporte es que las pequeñas soluciones se ven con claridad. Un agarre, la posición de una rodilla o la dirección en la que alguien ejerce presión pueden cambiar toda una serie de posibilidades. Un combate exitoso surge al conectar esos detalles: establecer una posición, reconocer la reacción y pasar al siguiente paso. Por eso resulta instructivo volver a ver los combates de quienes destacan en BJJ.

Las mujeres han contribuido plenamente a esa evolución técnica. Su influencia se refleja en los títulos mundiales, pero también en la enseñanza, los grupos de entrenamiento y los referentes que pueden estudiar quienes se inician en este deporte. La historia del BJJ se enriquece cuando se siguen esas trayectorias con el mismo cuidado que las carreras masculinas más conocidas.

17. Judo: de Rusty Kanokogi a Ryoko Tani y Edith Bosch

Los primeros esfuerzos de Rusty Kanokogi cobran aún más significado al observar a las campeonas que más tarde subieron al podio olímpico de judo. Ryoko Tani es uno de los grandes nombres de esa historia. La judoca japonesa ganó cinco medallas olímpicas, entre ellas el oro en Sídney 2000 y Atenas 2004, y se proclamó campeona del mundo siete veces.

Esa serie de logros abarca varios ciclos olímpicos. El judo exige una combinación de especialización técnica y capacidad de adaptación. Una judoca desarrolla sus entradas y proyecciones favoritas, pero también debe poder ejecutarlas ante distintos agarres, ritmos y situaciones de combate. Su rival, por su parte, intenta impedir que la campeona alcance su posición más fuerte.

Por eso, la importancia de Tani no reside solo en el número de medallas. Su larga permanencia en la élite la convirtió, para distintas generaciones, en un referente reconocible del judo de competición al más alto nivel. Una carrera olímpica que abarca varias ediciones exige siempre una nueva preparación y volver a demostrar la propia valía deportiva.

Para los Países Bajos, Edith Bosch es un nombre importante. Ganó la plata en los Juegos de Atenas 2004 y el bronce en Pekín 2008 y Londres 2012. Su palmarés olímpico también refleja un largo periodo en la élite internacional. Sus tres puestos en el podio la convierten en una figura reconocida de la historia del judo neerlandés.

Las historias del judo aportan además otra forma de deporte de combate a este panorama. El momento decisivo puede surgir de un pequeño desequilibrio, un buen desplazamiento o el instante justo para girar. La preparación para ello suele ser una lucha por el agarre y la posición. Ese trabajo técnico forma parte de la historia de las luchadoras con tanta naturalidad como una combinación en el ring de boxeo.

Kayla Harrison tiende un puente notable entre el judo olímpico y las MMA modernas. La estadounidense ganó el oro en judo en Londres 2012 y Río 2016, y después forjó una carrera de campeona en la jaula. El 7 de junio de 2025 derrotó a Julianna Peña en UFC 316 con una kimura en el segundo asalto y conquistó el título de peso gallo de la UFC. Así, su paso de judoca a campeona de MMA marcó otro hito concreto y reconocible en la historia. Su trayectoria muestra cómo una sólida base de equilibrio, agarres y control puede seguir desarrollándose en un deporte que también incluye intercambios de pie y otras situaciones de lucha en el suelo.

Desde la labor organizativa de Kanokogi hasta las medallas de Tani y Bosch hay, por tanto, un largo recorrido. Primero hubo que conseguir que las mujeres pudieran competir. Después surgieron trayectorias que dieron a esa competición un nivel deportivo propio y la convirtieron en un referente para las nuevas generaciones.

18. Kaori Ichō: cuatro títulos olímpicos en la lucha

Kaori Ichō figura entre las campeonas olímpicas más impresionantes de los deportes de combate. La luchadora japonesa ganó el oro en cuatro Juegos consecutivos: Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016. Su palmarés olímpico abarca así doce años entre su primer y su cuarto título.

Aquella primera edición, Atenas 2004, también marcó el debut olímpico de la lucha femenina. Ichō formó parte desde el principio de la primera generación de campeonas olímpicas y se mantuvo en la cima mientras aumentaba la competencia. Esto convierte su trayectoria tanto en una historia de éxito personal como en un hilo conductor de la evolución de este deporte.

La lucha exige controlar el equilibrio, la dirección y la posición del cuerpo. Un ataque a las piernas, una respuesta a la presión de la rival o una transición tras un ataque fallido pueden abrir una nueva oportunidad. Es un proceso constante de actuar y volver a evaluar la situación, frente a una rival que busca su propia solución con la misma intensidad.

Lo más extraordinario de Ichō es su constancia. Cuatro títulos olímpicos consecutivos significan cuatro largas preparaciones, cuatro veces la presión del torneo y cuatro ocasiones en las que rindió al máximo cuando llegaron los combates decisivos. Su nombre demuestra que la historia de las mujeres en los deportes de combate también incluye trayectorias de éxito excepcionalmente largas.

Para quienes siguen sobre todo el boxeo, el kickboxing o las MMA, esto amplía la perspectiva. La lucha tiene sus propios campeones y sus propios momentos históricos. Quien quiera conocer la historia completa también debe fijarse en los deportistas que han dejado huella en el programa olímpico mediante el control, los derribos y el posicionamiento.

19. Jade Jones y el taekwondo internacional

Con sus oros olímpicos en Londres 2012 y Río 2016, Jade Jones escribió un capítulo destacado del taekwondo internacional. La taekwondista británica, originaria de Gales, ganó sus dos títulos en la categoría de hasta 57 kilogramos. Primero en los Juegos celebrados en su país y luego de nuevo cuatro años después.

El taekwondo tiene una dinámica de competición propia, en la que destacan la distancia, la velocidad de reacción y la elección del momento adecuado para lanzar una patada. Los deportistas deben reconocer las oportunidades mientras el rival se mueve, amenaza y también intenta puntuar. Un pequeño cambio de postura o de distancia puede marcar la diferencia entre un ataque eficaz y una oportunidad perdida.

El primer título de Jones dio al taekwondo británico una figura de referencia. Una victoria olímpica ante el público local puede hacer que un deporte cobre visibilidad de repente entre personas que hasta entonces apenas seguían las competiciones. El segundo título demostró que también supo mantener su nivel en el siguiente ciclo olímpico.

Su carrera aporta así a este panorama una trayectoria distinta, por ejemplo, de la transición del kickboxing a las MMA. Aquí lo fundamental es el desarrollo a largo plazo dentro de una sola disciplina olímpica. El entrenamiento consiste en perfeccionar cada vez más una modalidad de competición especializada y en prepararse para enfrentarse a adversarias con estilos diferentes.

Para las niñas que empiezan a practicar taekwondo, una figura así ofrece un ejemplo concreto. Este deporte no se limita a una clase o a un examen de cinturón: también es un ámbito competitivo internacional en el que las mujeres son protagonistas. Eso da una perspectiva más amplia a la práctica diaria, tanto a nivel recreativo como para quienes quieran competir más adelante.

20. Sandra Sánchez: la precisión y el atractivo del kata

En el karate, el kata también merece su propio espacio. Sandra Sánchez ganó el oro en kata femenino en los Juegos de Tokio 2020, celebrados en 2021. Se convirtió así en uno de los rostros más reconocibles del debut olímpico del karate. Su logro corresponde a una modalidad de competición distinta del combate directo entre dos adversarios.

Un kata es una secuencia establecida de técnicas en la que se aprecian, entre otras cosas, el control, el equilibrio, el ritmo, la potencia y la calidad de la ejecución. Es una modalidad propia del karate, con sus propios criterios de evaluación y una preparación específica para la alta competición. Por tanto, el título olímpico de Sánchez fue en kata. El kumite, la modalidad de competición con un adversario directo, tiene un programa de competición independiente.

Precisamente esa diferencia hace valiosa su presencia en esta historia. Las artes marciales ofrecen varias formas de demostrar el dominio técnico al más alto nivel. En kata, la calidad de cada transición forma parte de la ejecución. El conjunto debe resultar convincente sin descuidar los detalles: la postura, la dirección, la finalización de cada técnica y el ritmo entre movimientos.

Sánchez demuestra hasta qué punto puede hacerse visible ese dominio técnico en un gran escenario. Su éxito olímpico dio al karate un rostro reconocible a escala internacional. Además, ayuda a comprender la amplitud de este deporte: una carrera en las artes marciales puede consistir en duelos directos, pero también en una modalidad de competición especializada en la que la ejecución técnica es fundamental.

Para ofrecer una visión completa de las figuras femeninas de las artes marciales, hay que tener en cuenta esas diferencias. Un título de judo, un cinturón de MMA y un oro olímpico en kata son logros distintos. Al dar a cada uno la importancia que merece, queda claro cuántas cualidades y trayectorias de desarrollo diferentes existen en el mundo de las artes marciales.

21. Lo que revela la investigación sobre las experiencias de las mujeres

La historia está hecha de campeones, pero la experiencia cotidiana en un gimnasio es al menos igual de importante. En las clases, quienes empiezan descubren si disfrutan del deporte, si pueden progresar y si quieren seguir formando parte del entorno de entrenamiento. Allí se sientan las bases para una trayectoria deportiva recreativa, una aspiración competitiva o, más adelante, una función como entrenador.

Una revisión científica de alcance de 2023, realizada por Rosie Lindsay y sus colegas, reunió 53 estudios sobre las experiencias de las mujeres en las artes marciales. Los autores describen varios temas recurrentes. Las experiencias positivas relacionadas con el desarrollo, la fuerza y la confianza en una misma conviven con la influencia de las expectativas existentes, las relaciones sociales y las formas de trato dentro del deporte.

Una revisión de alcance identifica los conocimientos disponibles y los patrones que se repiten en ellos. Este enfoque encaja bien con el tema, porque las experiencias en un club de judo, un equipo de MMA o un grupo de entrenamiento recreativo pueden ser distintas. Los resultados ayudan, sobre todo, a examinar con más atención las condiciones en las que se desarrollan los deportistas.

En la práctica, hay tres aspectos importantes. Un deportista quiere que se le trate como a un participante comprometido, tener espacio para aprender habilidades y formar parte de un grupo donde las normas sobre el contacto y la colaboración sean claras. Esa combinación crea una base agradable para practicar con regularidad y adquirir experiencia con diferentes compañeros de entrenamiento.

Los referentes pueden ayudar a encontrar ese camino. Un nombre como Fontijn, Nunes o Davies muestra lo que es posible dentro de una disciplina. La cultura del entrenamiento diario traslada ese gran ejemplo a cada clase: practicar una técnica, poder hacer preguntas, dar el siguiente paso y sentir que tu aportación al grupo se valora.

22. Encontrar un deporte y un entorno de entrenamiento adecuados para ti

Los distintos campeones de esta historia muestran cuántas opciones hay. Quien disfruta trabajando el juego de pies, las combinaciones y los golpes encuentra en el boxeo un campo técnico muy específico. El Kickboxing añade patadas. El muay thai también da un papel importante a los rodillazos y al trabajo en el clinch. Quien disfruta practicando agarres, equilibrio y proyecciones puede encontrar muchas satisfacciones en el judo. El BJJ pone un fuerte énfasis en las posiciones en el suelo y las sumisiones.

En MMA se combinan distintas disciplinas. Esto hace que las clases sean variadas y también ofrece una progresión clara: trabajar de pie, entender la transición hacia un derribo y aprender a desenvolverse en el suelo. El taekwondo y el karate tienen sus propias tradiciones técnicas, modalidades de competición y estructuras de clase. Por eso, una opción no es automáticamente la adecuada para todo el mundo. El tipo de entrenamiento que disfrutas ayuda a decidir qué camino tomar.

La mejor forma de llevarte una primera impresión es asistir a una clase. Fíjate en cómo se explican las técnicas, cómo colaboran los compañeros de entrenamiento y cómo se estructuran los ejercicios. Una clase en la que entiendes lo que estás aprendiendo te ayuda a reconocer tus avances. Con el tiempo, las pequeñas mejoras se vuelven cada vez más evidentes: adoptas una mejor postura, detectas antes una apertura o sales con más calma de una posición difícil.

Un enfoque práctico ayuda a convertir la inspiración en una rutina de entrenamiento propia:

  1. Elige el tipo de movimiento que más te atraiga. Piensa en golpes de puño y juego de pies, golpes de puño y patadas, proyecciones o trabajo de suelo. Los ejemplos anteriores muestran las posibilidades de cada disciplina.
  2. Descubre cómo se estructura una clase. Fíjate en el calentamiento, las explicaciones técnicas, la colaboración y la forma en que se adapta la intensidad. Así descubrirás cómo se siente entrenar en la práctica.
  3. Establece una rutina reconocible. Entrenar con regularidad facilita reconocer las técnicas y seguir mejorándolas. Reservarles un espacio viable en tu semana te da una buena base para ello.
  4. Establece acuerdos claros. En los ejercicios en pareja, adaptad el ritmo y el contacto el uno al otro. En el trabajo de suelo, hay que rendirse a tiempo con unos toques y soltar de inmediato; en los ejercicios de pie, hay que colaborar de forma controlada según el objetivo del asalto.

Una clase para mujeres puede ser una forma agradable de empezar. Un grupo mixto puede venirte igual de bien. La calidad de la enseñanza, el trato entre los participantes y el tipo de entrenamiento también cuentan a la hora de elegir. Lo importante es encontrar un entorno en el que te guste practicar y puedas progresar paso a paso.

23. Elegir el equipamiento según tu deporte y el uso que le darás

Un equipamiento adecuado ayuda a entrenar. Para boxeo y kickboxing, unos guantes que se ajusten bien y unas vendas son una buena base. Para kickboxing y Muay Thai, también hacen falta espinilleras para los ejercicios en pareja. El protector bucal es necesario para el entrenamiento de contacto; la ropa deportiva debe permitir moverse libremente y ser adecuada para los ejercicios que practicas.

Al elegir guantes, fíjate en el espacio para la mano, el cierre y el uso previsto. El número de onzas indica el peso del guante y está relacionado con el modelo y su uso. El ajuste también depende de la construcción y del espacio alrededor de la mano y la muñeca. Un modelo para mujer puede resultar cómodo, aunque muchos otros modelos también pueden ajustarse bien. Así, la elección se centra en las características que marcan la diferencia durante el entrenamiento.

Para el trabajo en el suelo, importan otras características de la ropa. Una rashguard se ajusta al cuerpo y se mantiene en su sitio al moverse y rodar. Un pantalón corto de entrenamiento adecuado no tiene piezas rígidas que estorben. Para entrenar con gi se utiliza el uniforme propio de la disciplina. Para el boxeo y el kickboxing, los pantalones cortos, la camisetita sin mangas y los sujetadores deportivos se pueden elegir según la libertad de movimiento, la sujeción y la comodidad durante el entrenamiento.

Una coquilla para mujer es una opción adicional específica para situaciones en las que resulta importante proteger esa zona. Otros accesorios, como una bolsa de deporte, una toalla y productos de mantenimiento, ayudan a organizar y cuidar el equipamiento. La combinación depende del deporte y del uso; quien entrena BJJ necesita un conjunto distinto al de quien trabaja principalmente con el saco y los paos.

En el showroom de Fight2Win puedes comparar el ajuste de distintos guantes, protectores y prendas. Así, las diferencias entre modelos se perciben al instante. Las categorías de productos de este artículo responden a las necesidades del entrenamiento diario y son un complemento práctico de los relatos históricos.

24. Una historia que continúan las nuevas generaciones

Desde Rusty Kanokogi, que ayudó a abrir las competiciones, hasta Kaori Ichō, que ganó cuatro títulos olímpicos: la influencia de las mujeres en los deportes de combate se ha construido mediante formas de trabajo muy diversas. Hay organizadoras, innovadoras técnicas, campeonas que mantuvieron sus títulos durante años y deportistas cuya gran noche dio mayor visibilidad a toda una disciplina.

Los Países Bajos tienen un lugar destacado en esa historia. Rijker, Elmont, Baars, Coenen, De Randamie, Kielholtz, Fontijn y Bosch muestran en conjunto un amplio panorama deportivo. En el ámbito internacional, Taylor, Serrano y Shields conectan el boxeo olímpico con el profesional; Nunes, Rousey, Shevchenko y Zhang dan distintos rostros al MMA; Ribeiro, Mesquita, Nicolini y Davies muestran la riqueza de la historia sobre el tatami de BJJ.

El rasgo común más convincente es la destreza técnica. Elegir la distancia, preparar un agarre, completar una combinación, reconocer una posición bajo presión: esas son las acciones que conforman el deporte. Las grandes figuras construyeron con ellas carreras impresionantes. En el gimnasio, nuevos practicantes descubren y desarrollan cada semana ese mismo tipo de habilidades.

Ahí continúa esta historia. En una primera clase de boxeo, un torneo de judo, un asalto de BJJ, una sesión de entrenamiento con paos o un niño que se ve reflejado en una campeona. La historia de las mujeres en los deportes de combate ya es rica. Cada nueva generación suma sus propios nombres, sus propias competiciones y sus propios motivos para seguir entrenando.

Las líneas generales de esta historia

Deporte y desarrolloLos nombres y los momentos
Pioneras neerlandesas Lucia Rijker, Ilonka Elmont y Jorina Baars, cada una con su propia trayectoria internacional.
Boxeo Desde Christy Martin hasta el debut olímpico en 2012 y Taylor–Serrano en el Madison Square Garden.
MMA Marloes Coenen y los primeros pasos de este deporte, Rousey–Carmouche en UFC 157 y las campeonas posteriores.
Muay Thai y kickboxing Tiffany van Soest, Anissa Meksen, Phetjeeja, Janet Todd y Stamp Fairtex.
Los deportes de tatami y olímpicos BJJ, judo, lucha, taekwondo y kata, con campeonas y entrenadores influyentes.

Rusty Kanokogi: de la competición a un escenario más grande

La competición de 1959

Rusty Kanokogi participó en una competición de judo en la que ocultó que era mujer. Su historia se convirtió en un símbolo importante en la historia del judo femenino.

Trabajo entre bastidores

Su importancia también radicó en la organización y el desarrollo de competiciones internacionales femeninas. La IJF recoge esa labor de años en su historia del judo femenino.

El deporte cambia

El camino hacia torneos internacionales de pleno derecho constó de muchos pasos. Los campeones sobre el tatami y quienes organizaban las competiciones contribuyeron juntos a ello.

Tres pioneros neerlandeses

Diferentes generaciones de campeones de MMA

Lucha, taekwondo y kata

Tres hitos uno al lado del otro

MomentoRendimientoSignificado
Londres 2012 Adams, Taylor y Shields ganan el oro olímpico. El primer torneo olímpico de boxeo femenino da visibilidad a nuevas referentes.
Río 2016 Adams y Shields vuelven a ganar el oro. El éxito olímpico continúa al más alto nivel.
Nueva York 2022 Taylor y Serrano disputan diez asaltos de boxeo en el Madison Square Garden. Por primera vez, un combate femenino encabeza el cartel en la sala principal.

Cuatro disciplinas olímpicas

DisciplinaLo esencial de la ejecuciónUna cara de esta historia
Judo Proyecciones, control y técnicas de suelo. Ryoko Tani, Edith Bosch y Kayla Harrison.
Lucha libre Derribos, control y transiciones en el tapiz. Kaori Ichō.
Taekwondo Distancia, sincronización y técnicas de patada. Jade Jones.
Kata Una secuencia preestablecida con equilibrio, ritmo y ejecución controlada. Sandra Sánchez.

Leticia Ribeiro: una influencia que va más allá de sus propios títulos

Campeón y entrenador

Leticia Ribeiro es una de las grandes figuras del BJJ femenino. Su influencia también se refleja en su trabajo con las nuevas generaciones.

La conexión con Bia Mesquita

Graciemag describe cómo Mesquita entrenaba con Ribeiro y cómo se preparaba para las competiciones con ese equipo.

Transmitir conocimientos

Un deporte evoluciona tanto a través de las competiciones como de la enseñanza diaria. Los campeones que transmiten sus conocimientos abren el camino a nuevas trayectorias deportivas.

Lo que reúne las investigaciones sobre experiencias deportivas

Diseño de la investigación

Lindsay y sus colegas reunieron en su revisión exploratoria de 2023 los hallazgos de 53 estudios sobre las experiencias de las mujeres en las artes marciales.

Temas de las opiniones

El resumen aborda, entre otras cosas, el desarrollo, la confianza en uno mismo y la influencia de las relaciones sociales y las expectativas en el entorno deportivo.

Significado práctico

Los hallazgos ayudan a prestar atención a la cultura de entrenamiento: poder entrenar en serio, colaborar y tener espacio para desarrollar habilidades. Se trata de una revisión de diversos estudios y entornos deportivos.

Ropa, protección y equipamiento para tu día de entrenamiento

Equipamiento para boxeo y kickboxing

Grupo de productos Úsalo durante el entrenamiento
Guantes de Boxeo para mujer Diferentes ajustes y diseños para golpes, combinaciones y ejercicios en pareja.
Vendas Preparación de las manos para usar debajo de los guantes, con opciones de longitud, material y elasticidad.
Espinilleras para mujer Protección para los ejercicios en pareja y las patadas en kickboxing y Muay Thai.
Pantalones cortos de kickboxing Libertad de movimiento para el juego de pies y las técnicas de rodilla y patadas.

Trabajo de suelo y jornada de entrenamiento completa

Grupo de productos Úsalo durante el entrenamiento
Rashguards Ropa de entrenamiento ajustada para BJJ, No-Gi y MMA.
Pantalones cortos de MMA Pantalones cortos para moverse sobre el tatami y combinar el trabajo de pie con el trabajo en el suelo.
Rodilleras Protección adicional para entrenamientos en los que las rodillas tocan la colchoneta con frecuencia.
Bolsas de deporte Lleva tu Ropa, protecciones y otros artículos de entrenamiento de forma organizada.

Historia, campeones y entrenamiento

Preguntas frecuentes sobre las mujeres en los deportes de combate

¿Qué mujeres neerlandesas han desempeñado un papel importante en la historia de los deportes de combate?

Lucia Rijker, Ilonka Elmont y Jorina Baars son nombres importantes en el boxeo, el kickboxing y el Muay Thai de los Países Bajos. Marloes Coenen, Germaine de Randamie y Denise Kielholtz representan distintas trayectorias hacia las competiciones y los campeonatos internacionales de MMA.

Nouchka Fontijn dio gran visibilidad olímpica al boxeo femenino de los Países Bajos, con una medalla de plata en Río 2016 y una de bronce en Tokio 2020. Edith Bosch ganó tres medallas olímpicas de judo. Chelsey Heijnen representó a los Países Bajos en boxeo en París 2024.

¿Cuándo se celebró el primer combate femenino en la UFC?

El primer combate femenino en la UFC tuvo lugar el 23 de febrero de 2013 en UFC 157. Ronda Rousey defendió su título de peso gallo contra Liz Carmouche y ganó en el primer asalto con una llave de brazo. La incorporación de mujeres a la UFC se había anunciado en 2012.

Las MMA femeninas ya existían antes de ese debut en la UFC. Marloes Coenen compitió en Japón alrededor del cambio de siglo y ganó el título de peso gallo de Strikeforce en 2010. Otras organizaciones y luchadoras también contribuyeron a ese desarrollo internacional previo.

¿Por qué es importante Lucia Rijker para el boxeo femenino?

Lucia Rijker se labró primero una reputación internacional en el kickboxing y después se convirtió en una figura destacada del boxeo profesional. Terminó su carrera profesional en el boxeo invicta, con diecisiete victorias en diecisiete combates.

Su trayectoria conecta así el mundo del kickboxing neerlandés con la historia internacional del boxeo femenino. Su inclusión en el Salón Internacional de la Fama del Boxeo subraya la importancia deportiva de su carrera.

¿Desde cuándo es olímpico el boxeo femenino?

El boxeo femenino debutó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Nicola Adams ganó el oro en peso mosca hasta 51 kilogramos, Katie Taylor en peso ligero hasta 60 kilogramos y Claressa Shields en peso mediano hasta 75 kilogramos.

Adams y Shields volvieron a ganar el oro olímpico en Río 2016. Taylor y Shields también desarrollaron destacadas carreras profesionales en el boxeo, con lo que su influencia trascendió los torneos olímpicos.

¿Qué hizo especial el combate entre Katie Taylor y Amanda Serrano en 2022?

Su combate por el título del 30 de abril de 2022 fue el primer combate femenino que encabezó una velada en la sala principal del Madison Square Garden. Taylor defendió su título mundial indiscutido de peso ligero y ganó tras diez asaltos por decisión dividida.

Aquella noche reunió a dos campeonas consagradas en un gran escenario internacional. El combate marcó un hito en la evolución del boxeo femenino profesional.

¿Qué logro histórico consiguió Amanda Nunes en la UFC?

Amanda Nunes se convirtió en la primera mujer en ser campeona de la UFC en dos categorías de peso al mismo tiempo. Ganó el título de peso gallo en 2016 y sumó el de peso pluma en 2018 al derrotar a Cris Cyborg.

Su carrera incluye victorias sobre grandes figuras y logros en dos divisiones. En 2025 recibió un reconocimiento al ser seleccionada para el Salón de la Fama de la UFC.

¿En qué tres deportes ganó Stamp Fairtex títulos mundiales?

Stamp Fairtex ganó títulos mundiales de Muay Thai, kickboxing y MMA durante su carrera en ONE Championship. Ganó el título de MMA de peso átomo en septiembre de 2023 al derrotar a Ham Seo Hee por nocaut técnico en el tercer asalto.

Ese palmarés incluye campeonatos que consiguió en distintas etapas. Su transición a MMA exigió seguir desarrollando, entre otras habilidades, la defensa contra derribos, las posiciones en el suelo y las sumisiones, además de sus habilidades de combate de pie.

¿Qué campeonas son importantes en el BJJ?

Leticia Ribeiro, Bia Mesquita y Michelle Nicolini figuran entre los grandes nombres de la historia del BJJ femenino. El Salón de la Fama de la IBJJF también incluye, entre otras, a Hannette Staack, Kyra Gracie y Luanna Alzuguir.

Bia Mesquita ganó diez títulos mundiales individuales de la IBJJF entre 2012 y 2021. Michelle Nicolini fue ocho veces campeona mundial en la categoría adulta. En 2022, Ffion Davies se convirtió en la primera campeona británica de cinturón negro en la categoría adulta del Mundial de la IBJJF.

Colecciones

¿Cuál es la diferencia entre kata y kumite en karate?

En kata, un karateca ejecuta una secuencia preestablecida de técnicas. El control, el equilibrio, el ritmo y la calidad de la ejecución desempeñan un papel importante. Sandra Sánchez ganó el oro olímpico en kata femenino en los Juegos de Tokio 2020, celebrados en 2021.

El kumite es la modalidad de competición en la que dos karatecas se enfrentan directamente. El kata y el kumite tienen programas de competición separados y se evalúan de manera diferente.

¿Cómo elegir los guantes de boxeo adecuados para mujer?

Fíjate en el espacio alrededor de la mano y la muñeca, el cierre y el uso previsto. El número de onzas indica el peso del guante; el ajuste también depende de la construcción y del espacio interior del modelo concreto.

Un modelo para mujer puede ajustarse cómodamente, aunque muchos otros modelos también pueden quedar bien. Comparar distintos guantes con vendas permite apreciar mejor las diferencias de ajuste y sensación.

¿Qué equipamiento básico es práctico para el boxeo y el kickboxing?

Para boxeo y kickboxing, unos guantes adecuados, vendas y ropa deportiva apropiada son una base lógica. Para los ejercicios en pareja de kickboxing y Muay Thai, se añaden espinilleras. El protector bucal es necesario para el entrenamiento de contacto.

Elige pantalones cortos, la camisetita sin mangas y un sujetador deportivo según la libertad de movimiento, la sujeción y el tipo de entrenamiento. Una coquilla para mujer es una opción adicional cuando es importante proteger esa zona. Para el trabajo en el suelo, una rashguard y unos pantalones cortos de entrenamiento adecuados pueden completar el equipo.

¿Qué revela la investigación sobre las experiencias de las mujeres en los deportes de combate?

Una revisión exploratoria de Lindsay y sus colegas de 2023 reunió 53 estudios sobre las experiencias de las mujeres en las artes marciales. Los autores describen experiencias positivas relacionadas con el desarrollo personal y la confianza en sí mismas, y también analizan la influencia de las relaciones sociales y las expectativas en el entorno deportivo.

La revisión ayuda a evaluar la calidad del entorno de entrenamiento. Un enfoque serio, oportunidades para aprender habilidades y acuerdos claros sobre el contacto y la colaboración ofrecen a quienes practican deporte una base cómoda para desarrollarse.

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