Okinawa y el desarrollo de las tradiciones de armas
Las islas Ryūkyū, con Okinawa como centro, se encontraban en una importante ruta comercial y diplomática entre Japón, China, Taiwán y el Sudeste Asiático. Estos contactos influyeron en las artes marciales locales, junto con técnicas y tradiciones surgidas en la propia Okinawa. En distintos periodos, las artes marciales de Ryūkyū recibieron nombres como te, ti, Tōde y Okinawa-te.
La explicación popular de que los campesinos desarrollaron todas sus armas a partir de herramientas agrícolas porque no podían portar armas convencionales carece de suficiente respaldo histórico. En determinados periodos existieron restricciones a la posesión de armas y al entrenamiento público, pero las investigaciones también señalan el papel de las clases guerreras y administrativas, así como las influencias de China y el Sudeste Asiático. Por tanto, el origen de cada arma no puede reducirse a una única historia agrícola.
En ocasiones, armas como el bō, el eku, la kama y la tonfa se relacionan con herramientas de uso cotidiano. Esto puede explicar parte de su forma y uso posteriores, pero no demuestra que todas las tradiciones armamentísticas de Okinawa fueran inventadas directamente por campesinos.
Conservación y transmisión moderna
En el siglo XX, varias tradiciones armamentísticas de Okinawa se vieron sometidas a presión. Maestros como Taira Shinken, Chōgi Kishaba, Kenwa Mabuni, Shinko Matayoshi y otros desempeñaron un papel en la transmisión, recopilación o sistematización de los kata y los métodos de entrenamiento. Las líneas de transmisión y los planes de estudio exactos varían según la organización.
Las organizaciones modernas utilizan, entre otros, nombres como Ryūkyū Kobudō y Ryūkyū Kobujutsu. Ninguna organización representa automáticamente todas las tradiciones de Okinawa, y las formas conservadas no necesariamente han permanecido inalteradas desde su supuesto origen.